Nos enfrentamos en esta ocasión a la reforma integral de una casa de pueblo con una ubicación privilegiada, con vistas al Monasterio de El Puig. El objetivo era actualizar por completo la vivienda para hacerla más cómoda y eficiente, respetando al mismo tiempo su carácter y los elementos que forman parte de su identidad.
Uno de los principales desafíos fue incorporar un sistema de climatización que diera servicio a toda la vivienda sin alterar su esencia. Además, era fundamental conservar piezas originales como la gran puerta de entrada de madera y la cubierta, donde las tejas y la estructura tradicional tenían un importante valor arquitectónico.






El resultado es una vivienda que mantiene el encanto de las casas de pueblo, pero adaptada a las necesidades actuales. La cocina, completamente equipada, ofrece una gran capacidad de almacenaje y se integra con naturalidad en el conjunto. En la planta superior, las vigas de madera pintadas en blanco y las tejas vistas aportan personalidad a los espacios, mientras que en uno de los baños destaca una pila de piedra natural que refuerza el carácter de la reforma. El parquet recorre toda la vivienda, a excepción de las escaleras, creando continuidad y calidez. Todo ello acompañado por unas espectaculares vistas al Monasterio de El Puig, que se han convertido en uno de los grandes protagonistas del proyecto.






