Nuestros clientes querían reformar por completo un apartamento frente al mar para convertirlo en una vivienda abierta, contemporánea y muy personal. Los propietarios tenían claro que la cocina y el salón debían compartir un mismo espacio, dando especial protagonismo a dos elementos imprescindibles para ellos: la chimenea y un gran acuario.
El desafío consistía en integrar estos elementos en el diseño de la vivienda sin que ninguno de ellos rompiera la armonía del conjunto. Cada pieza debía tener presencia, pero formando parte de un proyecto coherente y funcional.





La chimenea se ha integrado en un revestimiento de piedra natural que se convierte en el eje del salón. Bajo el televisor diseñamos un mueble de obra a medida para alojar el acuario, incorporándolo de forma totalmente natural al espacio. La cocina, realizada en madera oscura con una isla rematada en mármol blanco, aporta un elegante contraste con el resto de la vivienda. En el baño se han elegido materiales con mucha personalidad, mientras que el proyecto de iluminación, especialmente cuidado tanto en las zonas comunes como en el dormitorio, crea una atmósfera cálida y acogedora durante todo el día.







